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Aire y superficies

Los microbios pueden propagarse en el aire, llevados por las partículas de la piel de nuestros cuerpos o en las pequeñas gotas que expulsamos al toser, estornudar o escupir.

Otras personas pueden contaminarse al respirarlos. Los gérmenes también pueden propagarse indirectamente a todas las superficies que alcanzan. Por lo tanto, las habitaciones deben ventilarse al menos una vez al día, especialmente aquellas que frecuentamos durante muchas horas (dormitorios, cocinas, etc.).